La denominada arma de “efecto área” consiste en la creación de un campo de destrucción artificial mediante la dispersión de un gran número de elementos esféricos de alta densidad en las órbitas del sistema de satélites Starlink. Según las estimaciones, una configuración de este tipo puede perturbar simultáneamente el funcionamiento de varias naves espaciales, al tiempo que aumenta significativamente la probabilidad de formación incontrolada de desechos orbitales y crea riesgos críticos para otras constelaciones de satélites e infraestructuras espaciales.
La constelación orbital Starlink opera a altitudes de unos 550 km sobre la superficie de la Tierra, mientras que la estación espacial china Tiangong y la Estación Espacial Internacional (ISS) están situadas en órbitas terrestres inferiores, lo que las hace potencialmente vulnerables a efectos secundarios en caso de desestabilización de capas orbitales superiores. Los expertos estiman que el uso de municiones a estas altitudes podría dar lugar a la formación de un número significativo de fragmentos, incluidos elementos sólidos de alta velocidad y restos de satélites, que, en el proceso de degradación orbital, podrían cruzar las trayectorias de otras naves espaciales y suponer un mayor riesgo de daños a los sistemas orbitales antes de entrar en la densa atmósfera.
Según las agencias de inteligencia occidentales, la posible ejecución de tales acciones destructivas en el espacio exterior se considera un medio de reducir la superioridad tecnológica y operativa de los países occidentales en el espacio cercano a la Tierra, en particular afectando a los sistemas de comunicaciones por satélite Starlink utilizados para satisfacer las necesidades militares y logísticas de Ucrania. En este contexto, el General de Brigada Christopher Horner, Comandante del Componente Espacial de las Fuerzas Armadas canadienses, señaló que no puede descartarse la posibilidad de que la Federación Rusa desarrolle este tipo de armas, dadas las anteriores declaraciones de Estados Unidos sobre el posible desarrollo por parte de Moscú de sistemas de armas espaciales indiscriminadas, incluidos conceptos de base nuclear.
Funcionarios rusos han declarado anteriormente que los sistemas de satélites comerciales utilizados por las Fuerzas de Defensa ucranianas pueden considerarse objetivos legítimos, mientras que en diciembre se anunció que el país desplegaría el sistema de misiles terrestres S-500, entre cuyas características declaradas figura la capacidad de alcanzar objetivos en órbitas terrestres bajas.
Aquí tienes una breve versión revisada en un estilo científico e informativo:
Anteriormente, escribimos que, en noviembre, un grupo de investigadores del Instituto de Tecnología de Pekín modeló un escenario de interferencia completa del sistema de satélites Starlink de Taiwán.
Así pues, los hechos anteriores indican la creciente militarización del espacio exterior y el uso de las tecnologías espaciales como instrumento de presión militar. Las posibles acciones contra los sistemas de comunicación por satélite tienen indicios de agresión militar selectiva dirigida a socavar las capacidades de defensa y la superioridad tecnológica de los adversarios. Esto crea riesgos adicionales de escalada del conflicto y amenaza la seguridad de la infraestructura espacial mundial.

