
¿Has hecho alguna vez una maleta de forma que quepa todo y no se arrugue nada? Un archivador hace lo mismo con los archivos: los coloca en un contenedor común y, siempre que es posible, comprime los datos sin perder calidad.
Cuando hablamos de archivadores, nos referimos tanto a programas como a formatos que almacenan muchos archivos en un contenedor. Todo esto es muy cómodo para almacenar, transferir y hacer copias de seguridad. Pero hay que distinguir entre dos procesos: archivar (combinar archivos en un paquete) y comprimir (reducir el tamaño utilizando estadísticas de datos). Las herramientas más populares hacen ambas cosas, pero históricamente estas tareas se han gestionado por separado. En este artículo, TechnoVisor te lleva a explorar la historia y el funcionamiento de los archivadores.
Cómo empezó todo…
Cuando aparecieron los ordenadores personales, e incluso antes, en la era de los grandes ordenadores, los datos se grababan en cintas magnéticas. Esto significaba que el acceso a la información era secuencial: tenías que desplazarte por toda la cinta para encontrar el archivo que necesitabas. De ahí la necesidad de empaquetar muchos archivos en un, digamos, “rollo” con tablas de servicio y títulos. Casi simultáneamente, aparecieron los algoritmos de compresión sin pérdidas: la codificación Huffman, la familia LZ (LZ77/LZ78), que puede buscar repeticiones dentro de los datos. Desde entonces, la idea ha sido sencilla: el contenedor se encarga de la estructura, el códec del tamaño más pequeño.
Años 80 y 90
Después, con el rápido crecimiento de las BBS y los disquetes, se empezó a utilizar el formato ARC, pero PKZIP y ZIP abierto revolucionaron el mercado. ARJ (en aquel momento, un excelente nivel de compresión), RAR (archivos multivolumen y registros de recuperación), LZH/LHA en el mercado japonés, y StuffIt en el Mac compitieron con él. Todo el mundo buscaba un equilibrio entre velocidad, comodidad y porcentaje de compresión.
Pero Unix tenía una tradición ligeramente distinta: su principio fundamental era que cada programa debía hacer una cosa concreta, pero hacerla muy bien.
Por cierto, Unix es un sistema operativo que se ha convertido en la base de muchos sistemas modernos, como Linux y macOS.
Por ejemplo, el programa tar simplemente reúne muchos archivos en uno grande (llamado tarball). Y para la compresión se utilizan otros programas distintos. Al principio se utilizaba compress para esto. Luego fue sustituido por gzip, que comprimía mejor. Más tarde aparecieron bzip2 (comprime aún mejor, pero es más lento) y xz (comprime mejor). Por eso vemos extensiones como .tar.gz o .tar.xz: indican que el archivo se compiló primero en un único archivo con tar y luego se comprimió con otro programa.
Nuevo siglo – 7-Zip, LZMA y códecs turbo
A finales de los 90 – 2000 llegó 7-Zip con el formato 7z y el códec LZMA/LZMA2, que durante mucho tiempo se ha considerado el rey de la compresión. Después vinieron Zstandard (zstd), LZ4 y Brotli, que tienen que ver con la velocidad y el streaming: compresión sobre la marcha con una latencia mínima. Aunque estos códecs se utilizan más a menudo en partes de servidores y sistemas de archivos, los archivadores modernos pueden leerlos y crearlos.
Para que te quede aún más claro…
Un contenedor es una forma de poner muchos archivos y metadatos en un bloque (tar, zip como formato contenedor).
Codec – un algoritmo de compresión que reduce los bytes (DEFLATE, LZMA, zstd).
La combinación de ambos produce archivos familiares, pero los distintos sistemas tienen formas diferentes de organizarlos.
Debido a su popularidad, WinZip convirtió el formato ZIP en una herramienta sencilla que se puede utilizar con un solo clic, WinRAR hizo comunes RAR y los archivos multivolumen protegidos por contraseña, y 7-Zip proporcionó una alternativa gratuita. Hoy en día, la mayoría de los sistemas operativos abren ZIP nada más sacarlo de la caja, y utilidades como Keka, PeaZip o The Unarchiver ayudan con formatos menos comunes. En los servicios en la nube, los archivos comprimidos son convenientes para exportar/importar proyectos/copias de seguridad, y en dispositivos móviles, ya que ahorran tráfico.
Cómo elegir un formato para tu tarea
No hay una opción perfecta para todos los casos, así que buscamos compromisos:
- Para un intercambio rápido entre distintos sistemas operativos, toma ZIP: se abrirá en todas partes sin necesidad de software adicional.
- Si cada megabyte cuenta, utiliza 7z o tar.xz.
- Si tu prioridad es la velocidad y una latencia mínima, bastará con tar.zst o el clásico tar.gz.
- Para el almacenamiento a largo plazo, evita los formatos cerrados raros.
Una pequeña lista de control
- ¿Enviar fotos a amigos? ZIP.
- ¿Archivas el código y los registros durante mucho tiempo? xz.
- Si haces copias de seguridad con frecuencia y sólo añades archivos nuevos, es mejor utilizar formatos zst o un software especial de copia de seguridad que pueda encontrar y eliminar archivos idénticos.
¿Quieres llenar una carpeta de fotos y enviarlas sin perder calidad? A continuación, 4 breves pasos
- Crea un archivo ZIP. En Windows 11, haz clic en Crear y luego en Carpeta comprimida, y en macOS, haz clic en Comprimir.
- Añade una contraseña si envías algo importante/secreto, pero recuerda que los nombres de los archivos siguen siendo visibles en un ZIP normal.
- Para una privacidad total, utiliza 7-Zip y la opción “encriptar cabeceras”.
- Asegúrate de que el destinatario puede abrir el formato elegido (ZIP es el que tiene menos sorpresas).
Seguridad (no sólo contraseñas)
Los archivos tienen trampas. El antiguo esquema de encriptación ZIP es débil, así que es mejor elegir la protección AES-256. Las bombas Zip (los llamados archivos de la muerte) pueden pesar unos pocos kilobytes, pero pueden descomprimir cientos de gigabytes o incluso terabytes (imagínate) y colapsar los sistemas, así que no abras archivos sospechosos.
Incluso con los modernos sistemas de archivos (ZFS, Btrfs, APFS) que comprimen los archivos automáticamente y con los servicios en la nube que clasifican y empaquetan los datos por sí mismos, los archivadores siguen siendo relevantes. Por eso formatos como Zstandard, que combinan velocidad y alta calidad, son indispensables. Esta es la historia de los archivadores. Siguen ayudándote a ahorrar tiempo y tráfico de Internet, además de poner tus datos en orden.
Algunos datos interesantes
- ZIP apareció en 1989 y sigue siendo el formato más popular.
- bzip2 proporciona una buena compresión de texto, pero la descompresión es mucho más lenta que gzip o zstd.
- El 7z tiene una compresión muy alta, pero puede consumir mucha RAM.
- RAR admite archivos sólidos (continuos) y un registro de recuperación incorporado para recuperar datos dañados.
- Las fotos JPEG, los vídeos MP4 y la música MP3 ya están comprimidos, y no lo están bien.
- Muchos archivadores pueden dividir los datos en volúmenes (parte1, parte2…) para facilitar la transferencia de datos de gran tamaño.
- Los archivos defectuosos pueden contener rutas con ../ e intentar escribir fuera de la carpeta – los archivadores modernos lo bloquean.