Fundada por Elon Musk, Neuralink ha anunciado planes para aumentar la producción de implantes cerebro-ordenador e introducir un procedimiento quirúrgico totalmente automatizado para su instalación a partir de 2026.
Neuralink presentó por primera vez la tecnología de implantar hilos especiales en el cerebro para leer información en el verano de 2019. El desarrollo está dirigido principalmente a ayudar a las personas paralíticas; los implantes deberían permitirles controlar ordenadores y smartphones con la mente y, en el futuro, según el plan de Elon Musk, proporcionar comunicación telepática e incluso “descargar” idiomas extranjeros. Tras ultimar el sistema de seguridad y abordar las preocupaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense, Neuralink inició los ensayos en humanos del implante cerebral en 2024. Cabe señalar que, en 2022, la FDA rechazó la solicitud del ensayo.
El primer paciente de Neuralink utilizó el chip implantado para jugar a videojuegos, navegar por Internet, publicar en las redes sociales y controlar el cursor de un ordenador portátil. Al mismo tiempo, la empresa de Elon Musk declara planes mucho más ambiciosos: según documentos de inversores citados por Bloomberg, Neuralink espera implantar sus chips en hasta 20.000 personas al año y alcanzar unos ingresos anuales de más de 1.000 millones de dólares en 2031. Además, la empresa ha anunciado anteriormente que está preparada para lanzar un nuevo ensayo clínico en un futuro próximo, durante el cual se “enseñará” al implante de la marca a reconocer la voz interna de las personas que han perdido la capacidad de comunicarse por voz.
Así pues, los planes de Neuralink indican la transición de los neuroimplantes de la tecnología experimental al uso comercial a gran escala. Al mismo tiempo, las ambiciones de la empresa de Elon Musk no sólo abren nuevas oportunidades para la medicina y la comunicación, sino que también plantean serias cuestiones éticas y de seguridad que aún no tienen respuesta.

